Kenji Hakuta

 

There are many myths about the negative effects of early bilingualism on the mental development of children. Some educators have cautioned against the use of two languages in children, claiming that bilingualism causes cognitive, social and emotional damage to children. Although few scholars today would claim that bilingualism causes cognitive damage to children, this view has been advocated in the past, and can still be occasionally witnessed in popular magazine articles. It is also the personal experience of this writer that this belief lingers in the American soul, if casual dinner party conversations are any indication.

This topic should be of great concern to those interested in foreign language education and to practitioners of bilingual education as well. Any decision about the soundness of pedagogical approaches involving two languages should be informed by the research base on the issues of bilingualism and cognitive development.

Antecedentes y situación actual

La enseñanza de lenguas extranjeras en el sistema educativo español ha ocupado siempre un lugar importante. Algunas Comunidades Autónomas han regulado su inicio desde los tres años. Su estudio se realiza con carácter general y obligatorio desde la educación infantil hasta el final de la educación postobligatoria, es decir hasta los 18 años. Esto significa que, los jóvenes españoles que completan su educación secundaria estudian un idioma un mínimo de 10 años y actualmente lo hacen hasta 15. Ello supone sin duda un tiempo más que suficiente para alcanzar unos buenos niveles de competencia lingüística. Especialmente si lo comparamos con los 11 años que estudian en Francia, 8 en Italia, 11 en Alemania y 3 en el Reino Unido.

La LOE en su artículo 120.4 establece que “los centros, en el ejercicio de su autonomía, pueden adoptar experimentaciones, planes de trabajo, formas de organización, en los términos que establezcan las administraciones educativas”. Evidentemente estas actuaciones tienen su encaje en el marco de autonomía que la ley otorga a los centros y que cada comunidad autónoma regula en función de sus propios criterios, con el fin de permitir que los centros educativos desarrollen proyectos propios. Son, por lo tanto, actuaciones que deben ser apoyadas y potenciadas, ya que de ellas depende en gran medida la existencia de cierta autonomía que los centros deben aprovechar para mejorar su oferta educativa, para imprimir un carácter determinado a su imagen o simplemente para optimizar sus recursos.

Publicado en CÁTEDRA NOVA - 2011

Niveles y reconocimiento

El Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (MCER) es sin duda el máximo referente europeo de los niveles de competencia lingüística. Desde su publicación en el año 2001 se ha ido consolidando como la mejor herramienta para medir los conocimientos de idiomas. Pero como toda herramienta, tiene sus limitaciones. El MCER contempla 3 niveles amplios que se subdividen en dos cada uno ellos, configurando la siguiente escala de 6 niveles.

La LOE no hace referencia al MCER, pero en su artículo 62 establece que el título de Bachiller habilitará para acceder directamente a los estudios de idiomas de nivel intermedio de la primera lengua extranjera cursada en el bachillerato. Eso significa que establece una equivalencia entre el título de Bachiller y el nivel A2 del MCER puesto que autoriza a los alumnos que estén en posesión de ese título a cursar el nivel intermedio –de las Escuelas Oficiales de Idiomas se entiende– es decir el nivel B1 del MCER.Es evidente que esta división de los conocimientos lingüísticos tiene su utilidad, pero es de gran complejidad cuando se pretende su aplicación al sistema educativo. La amplitud de cada uno de los niveles hace muy difícil sino inviable su adaptación a los niveles de los diferentes cursos o etapas.

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