INÉS GALLASTEGUI

Para algunos es una «locura paleta» y para otros, la mejor educación. «Estudiar en otro idioma entorpece el ritmo de las clases», critica un profesor, que culpa a los recortes

Si uno entra en una clase de Bachillerato supuestamente bilingüe y dice demasiado rápido 'Hello!', ya no le siguen». Quien habla con tanta crudeza -y una pizca de exageración- de la fórmula de aprendizaje del inglés que se está implantando en los últimos años en nuestro país es Francisco Silvera, profesor de Filosofía en un instituto bilingüe de Huelva, cuyo artículo en un periódico local se ha multiplicado en las redes sociales. No es el único en poner objeciones al programa.

Si mis cuentas no son erróneas, creo que en el presente curso 2016/17 será cuando lleguen a las universidades los primeros alumnos de la enseñanza bilingüe español-inglés / inglés-español de la Comunidad de Madrid, comunidad en la que trabajo y cuyo proyecto de enseñanza bilingüe conozco bien. Será a partir de ahora, y no antes, cuando podrán empezarse a realizar estudios sobre la competencia de los alumnos procedentes de esta enseñanza bilingüe.

A new study from The Australian National University (ANU) has found that symbolic play in toddlers, which involves use of the imagination, is more beneficial to language development than functional play like puzzles, blocks or drawing.

The study of 54 infants tracked early language development in relation to the style of play toddlers engaged in with their parents.
Lead researcher Dr Sara Quinn of the ANU Research School of Psychology said the key difference came down to the way parents interacted with their kids.
"Symbolic play involves imagination, like pretending a banana is a telephone," Dr Quinn said.